La Real Academia San Dionisio celebró en la tarde del martes 10 de febrero de 2026 la sesión pública de ingreso como académica correspondiente de la profesora de matemáticas Elena Aguilar Valderas, quien pronunció su discurso de ingreso titulado «La belleza medida: proporciones áureas en el toreo», una intervención en la que propuso una lectura matemática y estética del arte de la lidia a través del estudio de las proporciones.
El acto se inició con la presentación de la nueva académica a cargo de Bernardo Palomo Pachón, académico de número y vicepresidente de Artes, quien destacó que su incorporación responde a valores sólidos y permanentes, alejados de reconocimientos efímeros, y subrayó la valía intelectual y humana de la recipiendaria. Señaló que su presencia era necesaria en una corporación formada por «mujeres y hombres ajustados a la verdad, al conocimiento y a lo perdurable», agradeciendo a la presidencia, a la junta de gobierno y al pleno de académicos la decisión adoptada.

En su discurso de ingreso, Elena Aguilar Valderas situó su reflexión en un plano que trasciende lo puramente técnico, señalando que, del mismo modo que el número áureo encierra el misterio de la belleza natural, la institución académica representa el esfuerzo humano por equilibrar conocimiento, emoción y palabra. Al recibir el honor de su nombramiento, expresó su gratitud y animó a seguir buscando la armonía, esa proporción invisible que da sentido al arte, a la ciencia y a la vida, comparable al instante perfecto que persigue el torero en la faena.

El objetivo de la conferencia fue analizar el toreo desde una perspectiva matemática, mediante modelos geométricos aplicados a situaciones representativas de la lidia, proponiendo una herramienta analítica complementaria que ayude a comprender la percepción de equilibrio, ritmo y armonía en el arte taurino. Tras un fundamento teórico sobre las proporciones áureas —desde la Grecia clásica y la extrema y media razón hasta la denominada “Divina Proporción” de Luca Pacioli—, la ponente expuso cómo esta relación matemática ha sido clave a lo largo de la historia en la arquitectura, la escultura, la pintura, la música y la poesía, demostrando que la belleza no es solo subjetiva, sino que responde a un orden.

A partir de ese marco, el discurso se centró en el análisis del toro y del toreo. El trapío fue definido no como una cuestión de volumen o peso, sino como equilibrio y proporción entre las distintas partes del animal, explicando cómo el toro «bien hecho puede inscribirse en el rectángulo áureo» y cómo, al humillar en la embestida, dibuja la espiral de Durero. Del mismo modo, en la unión de toro y torero se producen relaciones proporcionales complejas que, cuando encajan, generan instantes de acoplamiento perfecto donde se alcanza la medida justa entre riesgo y belleza.

El estudio se apoyó en el análisis fotográfico de dos figuras esenciales del toreo, Rafael de Paula y Paco Ojeda, «aparentemente muy distintos en su concepción artística, pero sustentados en una misma estructura matemática subyacente». No todos los toreros cumplen estas proporciones, lo que explica que algunas faenas correctas no logren emocionar plenamente al público, mientras que cuando se produce ese ajuste invisible, «la lidia se transforma en una auténtica obra de arte».

Al término del discurso de ingreso, Juan Salido Freyre, presidente de la Real Academia San Dionisio, hizo entrega de la medalla académica a la nueva Académica Correspondiente. El acto se cerró con las intervenciones de María José García-Pelayo, alcaldesa de Jerez, y Almudena Martínez del Junco, presidenta de la Diputación de Cádiz.